Los videojuegos siempre me han cautivado por su capacidad de mezclar múltiples disciplinas en una sola obra: escritura, cinematografía, ilustración, fotografía, música y desarrollo. Todo converge a merced de las acciones únicas del jugador, y sí, al decirlo no puedo evitar pensar en este capítulo.

Es por esto que para los videojuegos, la realidad virtual representa la última frontera, planteando nuevos horizontes por explorar y una total inmersión a mundos ficticios que cobran vida delante del jugador. Pero lo realmente fascinante, es que no se limita a los videojuegos, prácticamente cualquier disciplina artística podría verse beneficiada de esta tecnología.

Pero, ¿qué es la realidad virtual? Primero, es importante destacar la diferencia con la realidad aumentada, que mediante algún dispositivo se centra en añadir elementos digitales a la realidad física, creando un mezcla de realidades, similar a Google Maps que combina elementos del entorno con rutas sobre puestas en pantalla.

La realidad virtual, en contraste, tiene como objetivo principal aislar a la persona por completo de la realidad material (mediante tecnología de movimiento, visual y auditiva), para transportarlo a un ambiente totalmente virtual. Estos ambientes pueden ser generados completamente desde cero, por lo que sería posible transportarnos a Mordor, minutos antes de que Frodo arroje el anillo (y quitárselo para nuestro malévolo uso), o podríamos ayudarnos de cámaras especiales para disfrutar Hamilton en vivo desde la primera fila, ambos escenarios sin mover un pie fuera de nuestra casa (justo lo que necesitábamos, o no) y con una visión total de 360 grados sobre el ambiente en cuestión.

Ahora, si bien la realidad virtual aún se encuentra en un estado prematuro (digamos que nos ha costado adaptarnos), el interés por esta tecnología está lejos de perderse, con gigantes de la talla como Facebook, Google, Microsoft y Samsung invirtiendo en el desarrollo de la misma, cada uno con su propio enfoque.

Google comenzó creando Cardboard, un visor simplificado que pone la realidad virtual al alcance de todos, mediante el uso de smartphone. ¿O qué tal Tilt Brush? Un software que permite, con ayuda del HTC Vive, ilustrar en 3D con un canvas limitado sólo por el alcance de tus brazos.

Por otro lado tenemos a Facebook, uno de los mayores inversores de esta realidad, que propone crear espacios sociales de forma virtual, manteniendo interacción a distancia con avatars digitales, cuyas expresiones y acciones se reflejan en tiempo real.

Y no olvidemos a Microsoft, que pretende expandir el mundo de Minecraft (ahora con 20% más niños ratas), uno de los videojuegos más populares de los últimos tiempos, al transportar a los jugadores a diferentes mundos, tanto propios como creados por otros.

Sin duda el horizonte es prometedor, incluso ahora se trabaja en un prototipo inalámbrico que no requiere de ningún dispositivo externo para funcionar, así como guantes que aumenten nuestra interacción con los mundos virtuales.

Resulta entonces fascinante pensar en lo joven de esta nueva realidad, porque justo eso es, una nueva realidad con posibilidades apenas exploradas que pueden expandir (o complicar si has visto mucho Black Mirror) nuestra realidad actual. Porque teniendo opciones ilimitadas a tu alcance, ¿te bastaría realmente con una sola realidad?