Cuando iba a la universidad, alguna persona me dio la definición de competencia para Disney. Competencia, es todo aquello que hace que un dólar no sea gastado en Disney. Nunca he validado el dato, sin embargo, me parece la mejor definición de competencia en la que podemos pensar.

Me gusta la definición porque pensar así, nos obliga a pensar que debemos ser la mejor empresa y la mejor marca posible. Nos saca de la cabeza, un concepto de competencia en el que pareciera que estamos en una guerra junto a otras empresas que hacen productos o servicios similares a los nuestros, y nos obliga a hacer las cosas lo mejor posible de forma que nuestros consumidores sientan que cada que gastan un dólar con nosotros, es un dólar mágico.

¿Por qué creo que debemos dejar de conceptualizar así a la competencia? Porque no creo que las marcas deban medirse como si se tratara de un deporte, en el que uno gana y los demás pierden. No creo que la competencia es la que nos está quitando el negocio, incluso en ocasiones creo que es la competencia la que nos ayuda a que el negocio crezca. Y en todo caso, si fuera una carrera, no creo que estamos midiendo al ganador de la manera correcta.

En esta entrevista Herb Kelleher, fundador de Southwest Airlines, habla sobre cómo logró sobrevivir, mientras veía caer otras aerolíneas mucho más grandes, como PanAm, y uno de sus puntos más importantes era el enfocarse en generar utilidades y ser eficientes, sin fijarse demasiado en la cuota de mercado de la aerolínea. Eso quiere decir, para mí, enfocarse en hacer las cosas bien para ser una mejor empresa, sin obsesionarse por la competencia.

Esto no quiere decir que la ignoremos, conocer a la competencia es clave para entender el mercado y las tendencias en las que se mueve una industria. El conflicto viene, cuando el afán de competir se convierte en obsesión. Esa obsesión muchas veces paraliza a las marcas y evita que hagan su mejor trabajo debido a que sus pensamientos y su energía están enfocadas en pensar en lo que está haciendo alguien más.

Alguna vez recibí un brief de una marca que estaba lleno de información sobre un nuevo competidor que iba a entrar a México y le había ganado mercado en todos los demás países. Tenía todo tipo de detalles sobre la estrategia de la competencia, sus mensajes, su estrategia de precios, sus canales, etc. Sin embargo, hablaba poquísimo de la marca, de sus beneficios, de sus cualidades y de lo que querían lograr. Quizá si todo ese esfuerzo se hubiera dedicado a pensar en cómo mejorar su propia estrategia, las probabilidades de perder mercado hubieran sido menos.

Yves Morieux en una de sus platicas en TED, habla de que la verdadera competencia no está allá afuera. La competencia está adentro, debemos trabajar día a día en ser mejores marcas, en generar mejores productos y servicios, que nos permitan olvidarnos de quien ofrece cosas similares a nosotros y nos den tiempo para pensar en cómo hacer que cada dólar que se gaste en nuestros productos o servicios, sea mágico.